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¿Por qué Japón? ¿Por qué Tokio? ¿Por qué 24 horas?

Bien, creo que todo tiene su base en mi curiosidad por la estética asiática. No puedo decir que me ha atraído toda la vida, sería una gran mentira, pero sí hace algunos años. Dos o tres. En esta búsqueda creativa, uno como fotógrafo (al menos yo) siempre busco nuevas fuentes de inspiración. Odio copiar, pero sí me gusta detenerme en ver fotos y tratar de desmenuzarlas, entenderlas, llegar un poco al proceso de quien la hizo y entender su motivación para decidir algunas cosas muy básicas; ¿por qué el sujeto? ¿por qué decidió encuadrar así? ¿por qué blanco y negro o color? ¿por qué decidió publicarla? ¿Por qué mejor no lo intentó horizontal en vez de vertical o viceversa? Cosas así de básicas.

En esta búsqueda de fuentes de inspiración me topé con gente asiática, supongo que por azar. Tadashi Onishi y Tatsuo Suzuki entre los que más me han atraído. Perdón, no soy fan de Moriyama. Bien, el caso es que después de ver trabajo de japoneses decidí irme un paso hacia atrás y entender, antes que SUS fotografías, sus conceptos estéticos. De ahí nace todo. No basta solamente con entender que dado que toda su estructura mental es distinta, sino los fundamentos y principios básicos de estética.

Invariablemente, sin importar la fuente a la que llegara siempre hablaban del wabi-sabi. Es un principio (que se vuelve estilo de vida) que viene del budismo y en el que predominan tres conceptos: trascendencia, aceptación e imperfección. Así de simple. Sí, como el Zen, y todas esas cosas que siempre nos dicen que son simples (pero en realidad son mucho más complejas de lo que nos platican). En teoría, de aquí sale la base estética de todas las formas de arte japonesas; desde el haiku hasta el cultivo de bonsais.

Un poco mi intención con esta expedición (sí, empezó en un proyecto de 24 horas y se convirtió en una odisea de 18 días), es justamente eso. Ir en busca del wabi-sabi. Dejar ir, abrir los ojos y percibir. Una de las cosas que más me quedó grabada en esta búsqueda estética es que para crear no debemos buscar referencias (sí, lo vine haciendo mal todos estos años), al contrario. Ver referencias, lejos de inspirarnos, nos pone un límite. No importa lo que hagamos, trataremos de llegar hasta esa referencia y difícilmente podremos pasar.

Esta será una búsqueda para entender el wabi-sabi. Espero estar preparado.

Al final, el viaje está acomodado para este propósito. Visitar varias ciudades (por distintos propósitos) e ir entendiendo poco a poco. Voy de la ciudad más pequeña a la más grande. De la más espiritual a la más cosmopolita. Una vez llegando a Tokio (jueves por la tarde) será cuestión de dormir un rato y alrededor de las 10am salir a retratar la ciudad durante todo un día entero. Así, sin conocer la ciudad. Espero que los días previos me den lo básico de conocimientos para moverme y pedir de comer, no más.

Serán 24 horas de dejarme perder (o incluso perderme a propósito). Explorar calles, rincones y demás. No llevo la presión de editar y publicar fotos en el momento, únicamente administrar baterías, idas al baño y demás para poder hacer un retrato de la ciudad durante 24 horas ininterrumpidas.

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