10:00 am

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A Yuji lo ubiqué por Instagram buscando fotos de Kyoto y Osaka y empecé a seguirlo a él y otro par de fotógrafos. Un día él postró que haría una reunión el mismo domingo que yo iba a estar en Osaka, así que lo contacté para unirme.

Llegué al punto de reunión 10 minutos tarde (entre que me perdí y tomé un par de fotos) y me dio mucha pena. Ya todos estaban ahí, aunque era comprensible que no conozco el lugar y que era domingo a las 8am, pero bueno. Saludé al grupo y nadie más que Yuji hablaba Inglés, y a medias. Uno más hacía el gran intento, pero no logramos mucho. Ese día se habían reunido para​ tomar fotos de los cerezos. La verdad es que fue muy padre experiencia, me tomaron fotos o se tomaban fotos conmigo. Yo era la atracción, el Gaijin (forastero). Hicimos una foto de grupo y caminamos un buen rato, padre la visita. Todos sumamente amables. Casi todos traían cámara digital y un par de película, pero absolutamente todos traían cámaras desechables, parece que es lo de hoy. Siempre he tenido especial afecto por estas cámaras, pero procesar y escanear en México se ha vuelto complicado.

Después de un rato, Yuji me preguntó para dónde iba. Sin darme cuenta, ya me habían acompañado todos hasta mi estación de metro y se iban a despedir de mi. Yo iba preparado con algunas máscaras de luchador para regalarles, pero parece que no tenían idea de las luchas (es un gran mito mexicano). De igual manera les gustaron mucho, bromearon, se tomaron fotos y todos en grupo me despidieron como mamá que deja a su escuincle en el camión. Snif.

De ahí regresé al hotel para recoger mis cosas e ir hacia la estación de tren para ir hacia Hiroshima.

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