9:30 pm

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Terminando el Instameet, de vuelta al hotel para recoger mis cosas e ir a la estación para tomar el tren a Hiroshima. Esa vez había aprendido la lección y preparé mi combo antes de subir al tren: un par de latas de cerveza de medio litro y algo de comer (ooootra vez sandwichito de pollo empanizado del 7Eleven).

La llegada bastante bien, salvo por los 40 minutos perdidos tratando de ver en cual camión debía subirme. Cabe destacar que entre más te alejas de Tokio, menos inglés hablan. El GPS decía que debía tomar un camión (el 53) y todos traían números, de plano no lo encontré y decidí caminar, mucho, cargando maleta, otra vez.

El hotel en Hiroshima bastante bien, hotel por fin y no cápsula, me sentí como en palacio con baño y regadera propios por primera vez aquí. Al alejarte más de Tokio, las cosas también son menos caras, como este hotel (irónicamente llamado Washington) y la comida.

Después de dejar mis cosas y descansar un ratito, salí en busca de aventuras. Bueno, comida en realidad.

El plato típico de Hiroshima es el Okonomiyaki que intentaré describir: el lugar tiene una plancha tipo Teppanyaki muy grande, y todos se sientan a su lado. El nombre viene de que le puedes poner todo lo que quieras y que está al grill, digo, eso dice Google y yo le creo. El caso es que hacen primero una especie de crepa en la plancha, también ponen verduras (lechuga y germen), carne por separado y alguna pasta tipo Ramen. Todo lo ponen a la plancha por separado. Al final, ponen también un huevo a medio revolver. Cuando todo está listo, lo arman tipo torre. La crepa hasta abajo, vegetales, pasta, carne y huevo, y después le ponen encima una salsa especial, tipo BBQ y cebollín, a todo le ponen cebollín. Una vez que está armado, te dan un plato, palillos y una tipo espátula, se estila que te dejan el Okonomiyaki en la plancha y uno va cortando pedacitos con la espátula y sirviendo en el plato, así eso siempre está caliente.

Después de comer, caminé hacia el Memorial de la Paz, vi el atardecer entre cerezos, vi a una señora poner una ofrenda en Monumento a la Paz y regresé al hotel.

En el hotel había regadera tipo japonesa y la amé, ya me está gustando esta ondita. La regadera es de teléfono, pero hay un espejo y un banquito, así que abres la regadera, te sientas frente al espejo y te bañas, digo, nada espectacular pero bañarse sentado está padre. Junto a la regadera, una tina increíble.

Ahora sí, a cargar pilas por que toca madrugar.

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