9:30 pm

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El viaje de Hiroshima a Yokohama debía ser de lo más tranquilo. Ya había tomado los Shinkansen (tren bala) antes, ya me "sabía mover" y conocía los trucos. Así que en camino a la estación pasé por algo de comida y cerveza y estaba listo para el trayecto.

Un poco antes de llegar, como a 45 minutos, llegan a pedir los boletos y yo enseño orgulloso mi pase JR. Este pase se compra con anticipación al viaje y es únicamente para turistas. Cuesta alrededor de 400 dólares para viajar por 14 días y con ese me había estado moviendo. Cubre toda la red de JR, que tiene estaciones en todas partes, algunos ferries (con ese atravesé a Miyajima) y muchas estaciones en Tokio. Básicamente, lo que haces es enseñar el pase en las entradas a las estaciones y te dejan pasar sin problemas. Es bastante útil y una recomendación obligada y para quien viaja a Japón. Prácticamente se paga solo. La única restricción es que no puedes usarlo para los trenes de compañías privadas, esos trayectos no los cubre.

Exacto, tomé mal el tren a Yokohama y cuando me pidieron mi boleto todos nos dimos cuenta. El verificador hizo un gran esfuerzo por explicarme qué esa línea no la cubría mi pase. En mi mente solamente pasaban números de a) cuanto me iba a costar el boleto y b) de cuanto iba a ser la multa. Después de subrayar la parte en mi pase donde dice claramente que no lo cubría, mi dijo que no lo volviera a hacer. Ahí quedó todo.

Cuando llegué a Yokohama, junto a las salidas donde piden los boletos vi que había una oficina de JR, mostré ahí mi pase y pude salir sin problemas. Lo que entendí es que los trenes usan las mismas vías, quizás era cuestión de haber esperado al siguiente tren y listo. Pero en fin, no estuvo tan mal.

La llegada a Yokohama fué espantosa. Estaba lloviendo y, aunque yo iba preparado con mi paraguas que compré en el Acuario de Osaka, eso de caminar con lluvia y cargando maletas es de lo más incómodo. Si a eso le sumamos que las instrucciones del GPS no son del todo claras y que a veces su margen de error de 15 ó 20 metros pueden hacer las cosas desastrosas. Como en este caso que me mandó a cruzar la calle por un pasaje "secreto". Resulta que sí de por sí en Japón si todo parece abrumador y complicado, tienen ciudades debajo de la tierra en todas partes, desde para cruzar una calle o debajo de las estaciones de metro. Siempre hay pasillos enormes llenos de lugares para comprar y comer. El equivalente a Perisur debajo de la tierra y solamente para cruzar una o varias calles. Es impresionante la infraestructura. El caso es que me mandó a perderme por ahí (cuando ahí ni señal de GPS hay) y caminé por 45 minutos un trayecto de apenas 10.

En fin, llegué al hotel (de vuelta a las cápsulas) y estaba bastante bien. Esta vez el uniforme (por que en cada hotel te dan tu pijama con la que puedes andar por todas las áreas públicas) era café y me sentí como en cárcel. El hotel me dio un pase por una cerveza y Otsunami (botana que se acostumbra junto a los tragos) en cortesía. El día lluvioso y yo cansado, decidí quedarme a descansar el resto del día. Como particularidad, este hotel tenía un buen spa (como todos) sauna y jacuzzi hirviendo y todo el show pero era el mismo para hombres y mujeres. No que fuera mixto, sino que había horarios para usarlo, así que si me quería bañar en la tarde, debía esperar a que fueran 6.30 para poder entrar. Mñé.

La cápsula otra vez era grande y con un privado pequeño donde pude aventar mis cosas. En la noche salí a buscar algo de cenar y encontré un "American Diner", donde servían hamburguesas sin pan y noodles, no encontré lo americano, pero estuvo bueno. Comer carne de hamburguesa, que aquí le dicen nada más "Hamburg" con palillos fue todo un reto.

Después de eso fui a bañarme (por fin) me puse mi uniforme y fui un rato a planear mi día sábado una sala de descanso. Ahí tenían sillas de masaje, luz tenue y mil libros de manga "comics" para escoger. Creo que ese tipo de salas son bastante comunes en todo Japón.

Después de eso reclamé mi cerveza y botana y me fuí a dormir.

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