3:00 pm

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Decidí comer en las afueras de Akihabara, y volver a tomar el metro. Uno de los muchos beneficios del pase de JR para tren/metro es que puedes abordarlo las veces que quieras. Esto hizo para mi la diferencia este día que todavía lo tenía vigente y decidí moverme hacia el parque Ueno. Aunque en tamaño no tiene nada que ver, me recordó mucho a Central Park en NY. Este parque tiene dos templos (uno budista y otro sintoísta), dos museos y un zoológico (y un Starbucks en el mero centro). En el parque se puede ver de todo, además de muchos turistas. Hay gente leyendo, gente debajo de los últimos cerezos que quedan de la temporada, gente dormida, caminando, jugando. Comencé a seguir uno de los flujos de personas y llegué a la entrada del templo sintoísta. Algo que me llamó mucho la atención es que los japoneses son muy religiosos, yo no lo esperaba así. Mientras estaba en la entrada del templo (cerrado para visitas) vi como entre las hordas de turistas llegaban también locales a hacer sus oraciones. Reverencia, reverencia, aplauso, aplauso, oración, reverencia, reverencia. Me gustó ver que algunas veces, mientras esto sucedía, algunos turistas dejaban de hacer sus selfies para guardar respeto a los que iban a rezar. No todos, no siempre.

Después de un rato en el parque, decidí moverme nuevamente. En el mapa de papel tenía marcado como siguiente destino: Shinjuku.

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