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Bien, llegar a la estación de Shinjuku es fácil. Salir de ahí no tanto :( Aunque había previsto navegar únicamente con mapa de papel durante todo el día, no contaba con que iba a estar 40 minutos perdido dentro de la estación sin poder salir. En Japón las estaciones de metro suelen tener encima (o debajo) un gran centro comercial, el de Shinjuku es brutal. Escaleras por todos lados, anuncios de "Exit" por aquí y por allá y después de perder casi una hora tratando de salir hacia donde yo quería, me desesperé y se lo dejé al GPS, que al final me sacó a otro lado. En fin, eso estuvo padre por que me mandó hacia el lado opuesto, hacia una universidad donde enseñan diseño y arquitectura (eso entendí por los pósters que vi). Lo interesante aquí fue ver el desfile de moda a la hora de la salida. Realmente algo espectacular.

Después de ubicar que estaba en el lado equivocado, le di la vuelta a la estación (no quise intentar cruzarla por dentro) y fui hacia un pequeño conjunto de callejones estrechos, lleno de bares muy pequeños (capacidades entre 4 y 10 personas) que se llama Golden Gai. Mal. Llegué demasiado temprano y evidentemente no había mucha acción. De ahí fui hacia el área famosa de Shinjuku, una especie de zona de tolerancia llamada Kabukichō. No es propiamente un red light district, más bien es un barrio con cientos de lugares de entretenimiento, donde hay gente entrando y saliendo por puertas a pasillos obscuros y cientos de "promotores", en su mayoría africanos, que tratan de hacerte plática para meterte en alguno de esos bares. Algo parecido a la Zona Rosa en el DF, o a la Costera en Acapulco. Todos te quieren abrazar amigablemente o darte tarjetitas y meterte en alguno de estos bares. Aquí los audífonos y mi cara de turista me sirvieron mucho. Tratan de hablarte en todos los idiomas hasta que les hagas caso, aunque levantar un poco la cámara los pone nerviosos y hacen que se alejen. Además, las cámaras están prohibidas en esos bares y eso los desalienta un poco. Aunque eso cambia la actitud amigable a una más hostil, no se siente la libertad para hacer fotos como en el resto de Tokio o Japón.

En cuanto empieza a anochecer, llegan multitudes de japoneses al lugar. En su mayoría "sarariman", que es la adaptación al japonés de "salary man". Godínez, pues. Llegan todos en busca de diversión (que hay para todos los gustos). Para mi, lo más interesante es lo que pasaba en las calles. Cientos de gente cruzaban la calle desde la estación del metro hasta esta zona, y también se veía de todo. Desde hombres trajeados, chicas con misteriosas minifaldas llegando en elegantes taxis, cientos de turistas buscando el edificio con el Godzilla viendo hacia los cientos de anuncios de luz neón.

Para hacer todo más irreal, se pasean también por aquí los Go-Karts de gente disfrazada. Es un gran espectáculo quedarse sentado en la banqueta a ver gente caminar. Es la locura. Aquí pasé un buen rato, para después moverme a otro crucero increíble, el de Shibuya.

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