12:30 am

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Al tomar el metro, tenía intención de volver a Akibahara, el barrio geek, pero por venir platicando en WA, me pasé de estación y me di cuenta hasta Tokio Station. Mal. Me bajé del vagón para intentar tomar uno que me regresara y fue imposible. A esa hora (cerca de las 12am) todos los japoneses se apresuran a tomar su metro que los lleve a casa y es donde pierden toda muestra de civilidad. Ahí es donde pierden todo el glamour y parece que llevan toda su vida entrenando en Pantitlán en hora pico. Cuando el vagón está lleno y es notorio que no cabe una persona más, brincan otros 4 ó 5 valientes más y tratan de subirse, el personal de la estación, muy uniformados y con guantes blancos, tratan de darles el servicio empujándolos hacia adentro. Primero los hombros, cadera y después intentando meter las extremidades que quedan afuera. Pude ver, en un par de ocasiones, como se cerraban las puertas y quedaban de fuera una pierna o un brazo cargando un portafolios, y los guardias iban y trataban de acomodar a las personas. Después de dejar pasar varios trenes, me di cuenta que iba a ser muuuy complicado tomar el metro en cualquier dirección, así que caminé para salir de la estación al momento en que se iban apagando las luces detrás de mi. Bien, no más metro por el día de hoy, así que tendría que caminar, así que tomé camino hacia la zona que mejor conocía, que era la de mi hotel.

En el camino vi algunas cosas interesantes como una o dos parejas abrazándose (cosa que es muy extraña en Japón, ahí no hay muestras públicas de afecto), japoneses que era evidente que venían de divertirse en algún bar le hacían la parada a los taxis y estos decidían no detenerse. Me sentí también muy ambientado en México. A esa hora, cerca de la 1am, las calles se vaciaron. No había prácticamente nadie, salvo una Geisha que salió con bastante prisa de un hotel para caminar un par de cuadras y perderse entre los callejones, a la que aproveché para hacer una foto. Fue la única que vi en Tokio durante el tiempo que estuve ahí. De ahí al hotel, caminé por un buen rato sin ver gente, salvo los equipos de servicios públicos que arreglan las calles en las noches. Dado el éxito obtenido, decidí hacer una escala en el hotel para descansar un poco y volver a salir más tarde.

Cerca de las 4am y con nuevos bríos después de acostarme unos minutos, tomar agua y cambiarme de playera, salí nuevamente a la calle. Esta vez caminé en dirección opuesta, hacia el sur. Poco a poco se veía más gente. Algunos empezando a hacer repartos a tiendas, otros saliendo a correr, otros todavía regresando de la fiesta.

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