5:00 am

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Pocos minutos después de las 5am empieza a amanecer WTF! es demasiado temprano como para que salga el sol, pero bueno, eso fue mi pauta para acelerar el paso. Sabía que en el sur había un puente famoso, el Raimbow Bridge) y pensé que sería buena idea hacer algunas fotos del amanecer ahí. Pues sí, y no.

Llegué apenas para lograr hacer un par de fotos con la salida del sol sobre el mar, eso está bien, pero mi inocencia decía que sería padre hacer fotos desde el puente. Obviamente estaba cerrado para los peatones, así que tuve que conformarme con hacer algunas fotos desde abajo.

Después de hacer fotos ahí y ver como amanecía, decidí volver al metro para ir otra vez hasta Shibuya. Quería ver el lugar vacío, así que tomé el metro cerca de las 6am, ya con completa luz de día. Ese fue de mis viajes en metro más entretenidos. Se puede ver una mezcla bien interesante de la gente que va con la que apneas regresa. Gente arreglada, de camino a trabajar, hombro con hombro de gente saliendo de la fiesta y queriendo regresar a casa. Todos muy ordenados, sentados (dormidos) en los silenciosos vagones. Si de por sí se siente un silencio incómodo en todos los viajes de metro o tren, el de Tokio a esa hora en sábado era brutal. Nadie habla, no suenan celulares, nadie ronca. Únicamente se escucha el paso del vagón sobre las vías.

Llegando a Shibuya, y para mi sorpresa, me di cuenta que ese crucero no duerme nunca. No eran ni las 7am y ya se podía ver el pasar de grupos en el crucero. No serán los miles que se ven durante la tarde, pero sí se ven varias decenas. Algunos todavía con vasos de la fiesta, otros con paso apresurado por ir a trabajar, pero no hay manera de ver ese crucero vacío.

Decidí que ese sería buen momento para visitar el Starbucks que sirve de mirador y me di cuenta que es de los peores Starbucks que he visitado. No estaba sucio ni mucho menos, pero es tal la cantidad de gente que atienden que su menú es muy limitado (8-10 bebidas) y únicamente las sirven en tamaño Short. Después de desayunar y ver que realmente la vista desde ahí no es nada espectacular, decidí empezar el camino de vuelta al hotel. Mis 24 horas estaban terminando.

Al llegar al hotel, pasé todo el sábado ahí entre jacuzzi, jetitas y visitas ocasionales al 7Eleven por algo de comer. Había sido un día pesadísimo y necesitaba descansar.

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