05 Apr 2017

TK24 by javila

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Bien, después de la llegada a Kyoto y un merecido descaESTÚPIDO JETLAG! Me desperté a las 5 y ya no pude dormir más, así que me salí temprano a la calle. Mi idea era visitar primero el Templo Kinkakuji así que me persigné y tomé mi primer camión; primer regaño. Eché las moneditas en la ranura equivocada. Los camiones son bastante sencillos de usar. Te subes por la parte central y al bajar lo haces por adelante, junto al chofer. Ahí hay dos "alcancías" una para cambiar monedas o billetes y te los fracciona, y la otra es para pagar. Pues yo con mis 230¥ listos en la mano y ¡pum! ranura equivocada y me gané un retrocague. No debo equivocarme de ranura. Llegué al Templo y obvio estaba cerrado. Eran 6:50 y abrían hasta las 9. Compré una latita de café en una vending machine y ¡sorpresa, estaba caliente! Perdón, fue una grata sorpresa. En mi pueblo no hay de esto. Máquinas expendedoras de bebidas frías y calientes. La misma bebida en las dos opciones. La temperatura del café era exacta. La latita te calienta las manos, pero no quema. El café está caliente y perfectamente bebible. Supongo que hay mil ingenieros y científicos japoneses detrás de eso. Y, dato curioso, hay máquinas expendedoras como hay topes en México. Una cada 30 metros, sin exagerar.

El caso es que exploré el barrio (Gracias Google Maps) y vi que había dos templos pequeños cerca. Waraten Jingū y Shirano. En el primero no había nadie, así que puse en práctica mi aprendizaje en purificación. Aunque hay dibujitos para todo, literal, no quería hacer el oso con más gente, así que lo hice despacio. Mano derecha, mano izquierda, mano derecha, boca y limpiar el cosito de bambú. Nada mal. El primer templo, muy pequeño estaba dedicado a la fertilidad o algo así. Digo, mi japonés no es muy bueno pero eso entendí. Había pequeños baberos como ofrendas con recaditos con Sharpie y una invitación a que las mujeres en el 9° mes fueran por una bendición y un poco de Sake. Eso sí lo entendí, estaba en Inglés Nippon, es decir, hacen el intento pero no es nada bueno.

De ahí fui a otro templo y al llegar vi una tribu de fotógrafos haciendo fotos de la puerta (Torii), y un gran cerezo (Sakura). No se conocían entre sí, eran como 20 y todos ordenados tomaban turnos para hacer su foto y no estorbarse. Al terminar, hacía una reverencia hacia el templo, hacia los demás fotógrafos y cedía su turno. Igual que en mi pueblo, pues. Todos con equipos grandes y muy caros. En México a esos les decimos 'pros', aquí son solamente un compadre más con una cámara.

Regresé al famoso Templo Dorado (Kinkakuji). Fui el primero en llegar, eran 8.15. Veinte minutos más tarde ya éramos 50, luego 100 y a las 9 como 200. Todos muy ordenados (bueno, nos ordenaron a señas para hacer una línea, como diciendo si no se forman no abrimos) e tramos para pagar la entrada (500¥) y así ordenados con la ayuda de 6-7 policías nos fueron acomodando para tomar fotos e irnos pastoreando para la salida. Se puede estar el tiempo que uno quiera, pero hacen la visita bastante rápida para que pueda entrar más gente.

Después de eso tomé otro camión para ir al otro lado de la ciudad. Caminé por Philosophers Path y fui a Honen-in (otro templo) y por algunos callejones llenos de cerezos. De ahí mi tirada era ir a un lugar que es un gran camino de bambú, pero está hasta el otro lado de la ciudad. Primer problema, 40 minutos tratando de entender de donde salía el camión. Era un crucero de 6 calles y no entendía de que parada o en qué dirección salía el méndigo camión. Finalmente salí hacia Arashiyama, un lugar sumamente turístico, con algunos templos cerca y un famoso camino de bambú. A eso iba.

Decidí primero comer, así que entré a uno de los 473838 restsurantes de ahí, supongo que todos para turistas, pero nada mal. El primero de muchos Ramen con puerco. Total que puse el GPS para dónde según yo iba, y después de una fatal perdida en un camino por un cerro, me di cuenta que lo estaba haciendo todo mal, estaba del otro lado del río, ya eran las 5, estaba empezando a llover y ya no aguantaba la mochila. Hice coraje por que estaba literal como a 500 meteos, pero del otro lado del río y eso representaba mucho para regresar al puente y volver a empezar. Me regresé al hotel a descansar y hacer un mejor plan para el siguiente día.