06 Apr 2017

TK24 by javila

8/22

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Otra vez me levanté demasiado temprano, tipo 4 am. Digo, llegué molido el día anterior y según yo iba a descansar un ratito para salir a cenar y hacer fotos de noche. LOL, me quedé jetón antes de las 7.

El caso es que tenía pensado despertar a las 5 y viajar al Templo Fushimi Inari Taisha, que nunca cierra, así que quería estar ahí desde muy temprano para hacer algunas fotos sin gente. Llegué bastante rápido y entré al templo temprano, ante de las 7. El lugar estaba vacío y solamente había dos o tres grupos pequeños de turistas desmañanados igual que yo. Empecé a recorrer el camino de Toriis que va subiendo el monte. Es algo muy parecido al Bosque de Tlalpan en tamaño y vegetación, pero vas subiendo por este camino interminable de arcos rojos, todos dejados por alguien a manera de ofrenda. El lugar es por demás espectacular. Tuve suerte de ver a una pareja que iba subiendo, llegaron a uno de los templos ahí dentro, hicieron una reverencia/oración y se regresaron. Pude hacer una foto cuando se iban, él de traje, ella de Kimono. De espaldas, en el caminito de bajada de arcos rojos. De mis fotos favoritas hasta ahora. Estuve un muy buen rato en el monte haciendo fotos. Ya de bajada, hay algunos tipo casitas rojas, la clásica arquitectura japonesa, y de ahí se ven saliendo monjes de una puerta para entrar a otra. Interesante.

De ahí tomé el tren de vuelta a Kyoto y pasé un rato dentro de la estación. Es espectacular. Tiene mejor infraestructura que el aeropuerto de la CDMX. Impresionante. De ahí pasé a la visita obligada a BIC Camera, una tienda muy grande de electrónica y con un piso completo de artículos fotográficos. Aunque los precios sí están más baratos que comprar en Estados Unidos, no compré absolutamente nada. Supongo que eso es a lo que le llaman madurar.

De ahí fui en mi segundo intento por el méndigo bosque de bambú. Esta vez lo logré. Primero la visita al templo y después al caminito de bambú. Increíble. Aunque hay mil turistas se puede caminar muy a gusto, hacer la tradicional selfie y pasar ahí un buen rato. De ahí subí otra vez al camión y fui hacia Gion, el distrito tradicional donde se pueden ver Geishas y demás. El lugar es bien bonito. Es un barrio con mil callejones y tiendas de todo, sobretodo de postes, aquí son bien dulceros. De los demás locales, la mitad rentan o venden Kimonos, así que todas las turistas se visten y peinan como japonesas. Está padre ver de pronto a una holandesa de 1.80 con Kimono, o una afroamericana. No se, me botó el chip, son de esas cosas que nomás no cuadran. Es como ver a un mariachi güero o negrito. Nomás no cuadra.

De ahí volví al hotel, descansé un rato y salí en la noche a tomar fotos. En todos lados hay callejones, luz neón y letreros, estaba lloviendo. Disfruté muchísimo esa salida.

De vuelta al hotel en la noche para dormir y arreglar mis cosas.

El día siguiente volví a hacer el mismo recorrido para tomar fotos. Había encontrado algunos cerezos padres en la noche y quería hacerles fotos de día, así que a las 7 ya estaba en la calle, hice fotos, fui por mi "desayuno americano" y regresé al hotel por mis cosas para ir hacia Osaka.

Desayuno Americano: Hice la reserva con desayuno por que no sabía cómo me iba a tocar el tema de la comida y, pensé, con el desayuno incluido podría resolver al menos una comida en lo que agarraba la onda. Pues no, el desayuno americano era así literal. Me daban una tarjeta de Starbucks por cada noche, así que tenía que encontrar uno y pedir lo que quisiera. Estuvo bien, lo gasté casi todo en té y solamente un día desayuné. Cómo referencia, un Venti Frappuccino cuesta 97 pesos. Caro, pues.

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Cuando hice mis reservas, traté de mantener loejor de las comodidades al menor presupuesto. Había escuchado de estos "Hoteles Cápsula" y reservé casi toda mi estancia en este tipo de hoteles.

Cuando llegué a Kyoto, me hospedé en el 9Hours. Su filosofía es que debes dedicar 9 horas de descanso en tu día. Una hora de relajación, meditación antes de dormir, siete de sueño y una más para despertar, asearse y vestirse.

El hotel interesante. Es un tipo hostal con gente de todo el mundo. Cuando llegas te quitas los zapatos, que después de 27 horas de viaje se agradece. Haces check-in y te dan tu kit. Una llave para un locker donde guardas los zapatos cerca de la entrada, una bolsa con una pijama, un cepillo de dientes, toallas y pantuflas. También una tarjeta tipo de presentación con tu número de cápsula y un código QR. En el 9no piso hay regaderas, lockers, vestidores y un tipo jacuzzi. La tarjeta con el código QR sirve para abrir el locker. Ósom! Escaneas el código en el lector junto a tu locker y se abre. Están muy padres de su tecnología estos amigos.

Despedida, en el 6to piso estaba mi cápsula. La verdad es que bastante cómoda en tamaño, pero la cama/tatami/futón y la almohada estaban un poco duras, ni modo. Es lo que hay. Adentro hay donde cargar el celular y un dispositivo para poner la alarma. Cuando la activas, la luz se empieza a atenuar (juran que así se induce mejor el sueño) y en la mañana, antes de sonar la alarma se empieza a encender la luz otra vez. El único tema es que hay que hacer check-out cada día. Puedes guardar ahí tu maleta, pero el hotel se queda completamente vacío de 10 a 3 para que lo puedan limpiar. Al volv el día siguiente te vuelven a dar kit de bienvenida.