08 Mar 2017

TK24 by javila

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Bien, no sé ni por donde empezar, quizás lo más adecuado sería por agradecer que he corrido con mucha suerte y me he topado con gente increíble en el camino.

Creo que esto empieza hace un par de años, en días previos al #24HourProject donde, dada la emoción, empiezo a jugar con la idea de hacer el proyecto en algún otro lugar, y mi mente automáticamente piensa en Tokio.

Como referencia, el #24HourProject es un movimiento en el que cada año, miles de fotógrafos alrededor de todo el mundo salimos a las calles de nuestras ciudades a documentar la condición humana durante 24 horas seguidas, publicado una foto cada hora. Desde que supe por primera vez de este proyecto me emocionó mucho la idea.

Sin embargo, siempre he pensado que a pesar de todo lo que implica mantenerse creativo durante 24 horas (y administrarse entre comidas, descansos, idas al baño, baterías, edición y demás) siempre hay un Plan B, una red de seguridad. Al final, vamos en grupo, conocemos la ciudad, la gente, el idioma, la cultura y demás, sin mencionar que en cualquier momento podemos llamar a cualquier persona hasta para algo tan simple como ir al baño o tomar agua.

A partir de ahí, me gustó jugar con la idea de hacer el mismo ejercicio, hacer fotos durante 24 horas seguidas, pero esta vez en un lugar totalmente desconocido. Mi top tres de opciones siempre han sido Tokio, Lisboa y Bangkok.

La idea de despertar en un lugar donde todo es ajeno y dedicarle 24 horas completas a explorar la ciudad y retratar la desde los ojos de un completo extraño siempre me ha parecido por demás interesante, aunque hasta hace tres meses, eso era todavía un sueño guajiro, algo con lo que sueñas pero sabes que es totalmente improbable.