09 Apr 2017

TK24 by javila

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A Yuji lo ubiqué por Instagram buscando fotos de Kyoto y Osaka y empecé a seguirlo a él y otro par de fotógrafos. Un día él postró que haría una reunión el mismo domingo que yo iba a estar en Osaka, así que lo contacté para unirme.

Llegué al punto de reunión 10 minutos tarde (entre que me perdí y tomé un par de fotos) y me dio mucha pena. Ya todos estaban ahí, aunque era comprensible que no conozco el lugar y que era domingo a las 8am, pero bueno. Saludé al grupo y nadie más que Yuji hablaba Inglés, y a medias. Uno más hacía el gran intento, pero no logramos mucho. Ese día se habían reunido para​ tomar fotos de los cerezos. La verdad es que fue muy padre experiencia, me tomaron fotos o se tomaban fotos conmigo. Yo era la atracción, el Gaijin (forastero). Hicimos una foto de grupo y caminamos un buen rato, padre la visita. Todos sumamente amables. Casi todos traían cámara digital y un par de película, pero absolutamente todos traían cámaras desechables, parece que es lo de hoy. Siempre he tenido especial afecto por estas cámaras, pero procesar y escanear en México se ha vuelto complicado.

Después de un rato, Yuji me preguntó para dónde iba. Sin darme cuenta, ya me habían acompañado todos hasta mi estación de metro y se iban a despedir de mi. Yo iba preparado con algunas máscaras de luchador para regalarles, pero parece que no tenían idea de las luchas (es un gran mito mexicano). De igual manera les gustaron mucho, bromearon, se tomaron fotos y todos en grupo me despidieron como mamá que deja a su escuincle en el camión. Snif.

De ahí regresé al hotel para recoger mis cosas e ir hacia la estación de tren para ir hacia Hiroshima.

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Terminando el Instameet, de vuelta al hotel para recoger mis cosas e ir a la estación para tomar el tren a Hiroshima. Esa vez había aprendido la lección y preparé mi combo antes de subir al tren: un par de latas de cerveza de medio litro y algo de comer (ooootra vez sandwichito de pollo empanizado del 7Eleven).

La llegada bastante bien, salvo por los 40 minutos perdidos tratando de ver en cual camión debía subirme. Cabe destacar que entre más te alejas de Tokio, menos inglés hablan. El GPS decía que debía tomar un camión (el 53) y todos traían números, de plano no lo encontré y decidí caminar, mucho, cargando maleta, otra vez.

El hotel en Hiroshima bastante bien, hotel por fin y no cápsula, me sentí como en palacio con baño y regadera propios por primera vez aquí. Al alejarte más de Tokio, las cosas también son menos caras, como este hotel (irónicamente llamado Washington) y la comida.

Después de dejar mis cosas y descansar un ratito, salí en busca de aventuras. Bueno, comida en realidad.

El plato típico de Hiroshima es el Okonomiyaki que intentaré describir: el lugar tiene una plancha tipo Teppanyaki muy grande, y todos se sientan a su lado. El nombre viene de que le puedes poner todo lo que quieras y que está al grill, digo, eso dice Google y yo le creo. El caso es que hacen primero una especie de crepa en la plancha, también ponen verduras (lechuga y germen), carne por separado y alguna pasta tipo Ramen. Todo lo ponen a la plancha por separado. Al final, ponen también un huevo a medio revolver. Cuando todo está listo, lo arman tipo torre. La crepa hasta abajo, vegetales, pasta, carne y huevo, y después le ponen encima una salsa especial, tipo BBQ y cebollín, a todo le ponen cebollín. Una vez que está armado, te dan un plato, palillos y una tipo espátula, se estila que te dejan el Okonomiyaki en la plancha y uno va cortando pedacitos con la espátula y sirviendo en el plato, así eso siempre está caliente.

Después de comer, caminé hacia el Memorial de la Paz, vi el atardecer entre cerezos, vi a una señora poner una ofrenda en Monumento a la Paz y regresé al hotel.

En el hotel había regadera tipo japonesa y la amé, ya me está gustando esta ondita. La regadera es de teléfono, pero hay un espejo y un banquito, así que abres la regadera, te sientas frente al espejo y te bañas, digo, nada espectacular pero bañarse sentado está padre. Junto a la regadera, una tina increíble.

Ahora sí, a cargar pilas por que toca madrugar.