09 Mar 2017

TK24 by javila

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Un buen día a principios de noviembre, platicando con alguien me hicieron la pregunta que nunca esperas o tienes ensayada la respuesta: "¿Cuál sería así tu máximo como proyecto de foto?". Sin pensarlo, contesté que retratar Tokio por 24 horas. Era una respuesta honesta, pero igual de retórica que la pregunta. "Pues vas, házlo." la contestación. Osea, sí estaría padre planearlo y hacer que suceda, pero viajar al otro lado del mundo no son enchiladas. "Nosotros nos encargamos del vuelo, tu encárgate de lo demás. Necesitamos tu pasaporte y visa americana ASAP.". Bien, se me cayeron los calzones en ese momento. Mi visa tenía un par de meses de vencida, mi pasaporte unos seis. Digo, pensaba renovarlos, pero no tenía prisa. A partir de ahí todo se volvió una carrera contra reloj. ¿La prisa? Ninguna, más bien emoción. Cita para el pasaporte, cita para la visa, visita a la embajada, pasaron dos meses y finalmente tenía visa y pasaporte en orden otra vez. Ahí me cayó el veinte la primera vez. ¿Qué se acerca de Japón? Nada. Cero. No conozco el idioma ni sus infinitos protocolos para todo. Un par de guías de Lonely Planet han sido mi biblia los últimos dos meses.

Por lo regular, uno planea un viaje de la manera más ordenada y para tener los menos contratiempos posibles. Yo simplemente empecé a planear un viaje para perderme. Literal. Un viaje para pasar 24 horas perdido en Tokio haciendo fotos. No hay plan b, no red de seguridad. No conozco a nadie ahí y, un poco a propósito, no he hecho el intento por aprender el idioma. Chinguesumadre. Algo saldrá.

Sí, entre más lo pienso, más irresponsable me parece la idea. Pero a la vez, creo que eso me emociona más.

Por otra parte, para un viaje al otro lado del mundo, uno lo planea y va haciendo sus ahorros y previsiones. A mi no me dio mucho tiempo. Apretar el cinturón por aquí y por allá, vender trabajo (fotos) por anticipado (infinitas gracias a mis clientes que confían en mi de esa manera) y así hacer un guardadito para estar en Japón.

Lo que en un principio empezó con 24 horas en una ciudad, se convirtió en 18 días recorriendo un país emblemático. ¿Mi ruta? Básicamente salió de ver fotógrafos japoneses en Instagram. Si me gustaba algo y la foto estaba geolocalizada, lo ponía en mi ruta.

Para mantenerme lo más fiel a mi proyecto posible, está todo planeado para visitar 5 ciudades antes de llegar a Tokio. En cuanto llegue, será directo al hotel, cargar pilas, dormir y al despertar empezar con mis 24 horas en una ciudad que no conozco.