12 Apr 2017

TK24 by javila

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Ese día me levanté muy temprano y fui a la estación para tomar un tren a Kamakura. Ahí, además de muchos templos budistas, hay una gran estatua de Buddha a la que le quería tomar una foto (y mi respectiva selfie).

Todo iba muy bien hasta que el tren paró dos estaciones antes de donde según yo iba y anunciaban que iba de regreso, yo no entendía nada (como todo el tiempo). El caso es que me bajé y traté de entender las pantallas (en puro japonés, obvio no entendí nada) y viendo el GPS y volteando para todos lados. Pasa que cuando te alejas un poco de los sitios más turísticos dejan de haber señalamientos en inglés y los trenes dejan de ser bilingües. El caso es que en mi desesperación, un tipo bajó de su vagón y muy seguro como profeta me dijo que yo iba a Kamakura, que debía tomar el tren de otra plataforma y que llegaría en 5 minutos, entonces se regresó a su vagón y su tren se fue. Sentí lo mismo que Juan Diego. Además me lo dijo en inglés y sin preguntar nada, todo fue afirmación.

Hice lo que dijo y llegué sin problemas a Kamakura. Después de sufrir para encontrar el camino al templo Kōtoku-in a ver al Gran Buddha. Impresionante. Pude estar ahí en paz una media hora hasta que empezaron a llegar, literal, camiones llenos de turistas (por que yo a estas alturas ya me sentía como local, obvio). Fuí de ahí a otro Templo (Daihonzan Kofukusan Kenchō-ji), y por querer ahorrarme un par de Yenes y pasar por la típica calle turística con miles de tiendas de souvenirs, la sufrí mucho. Hacía calor, era de subida a un cerro y mi mochila pesaba más de la cuenta. Tres kilómetros del terror. Llegué al templo, bien bonito otra vez, par de fotos, me tocó ver pasar a un par de monjes por ahí y de regreso a la estación para volver a Yokohama.

En el hotel de vuelta a descansar un rato y armarme de valor para salir en la noche. En la zona del puerto hay un pequeño parque de diversiones con una rueda de la fortuna bastante grande y quería hacer un par de fotos ahí. El tema es que estábamos como a 5°C y llovía. Yo no iba preparado para ese frío. Ni modo, a tomar metro y caminar para llegar ahí. El lugar padre, aunque vacío por el clima. Subí a la terraza de un centro comercial que ya había identificado desde antes de salir de viaje por Google Maps. Había visto ese lugar como opción para tomar mi foto, solamente tendría que lograr llegar ahí y lidiar con seguridad. Cosa que no pasó. Llegué y estaba vacío, puse mi cámara por fuera del barandal de un tercer piso (eso sí, la amarré, no fuera a pasar un accidente) y estuve haciendo fotos como por media hora. Exposiciones largas de 4-5 minutos y nadie que me diera lata. Eso en México es impensable. Hacer fotos con un tripié sin que llegue algún tipo de policía/vigilancia/seguridad es imposible.

Después de eso fuí a Starbucks en la misma plaza por un té caliente y una dona. Moría de frío. Fue la primera vez que pagué por algo en Starbucks sin mis tarjetas de "desayuno americano". Casi mil Yenes por un té y una dona. Eso son 170 pesos. WTF con tus precios, Japón? Ahí vi por que nadie pide Venti ahí, además, hay un tamaño más chico que el Alto, se llama Short.

De ahí de vuelta al hotel a bañarme (sauna y jacuzzi incluidos en el proceso). A preparar mis cosas para salir, por fin, a Tokio a la mañana siguiente.