13 Apr 2017

TK24 by javila

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El jueves me levanté tarde y traté de descansar lo más posible, traté de que fuera un día para reponerme un poco de las desveladas, desmañadadas y mucha caminata.

Viajé hacia Tokio, unos 45 minutos en tren, y fuí directo al hotel. Traté de hacer mi check-in, pero no me dejaron hasta las 5pm, así que busqué un café cercano para pasar el día. Si, pagué otra vez cerca de 5 dólares por un café americano en una cafetería en una esquina. Para algunas cosas puede ser muy caro Japón, el café por ejemplo. Pude costar lo mismo una taza de café que un buen plato de noodles. O dos viajes largos en metro.

En el café pude ver como muchas de las cosas de rutina y vida diaria en Japón están diseñadas para una persona, es decir, para consumidores solitarios, y no en grupo como acostumbramos en México. Por ejemplo, los cafés o restaurantes tienen casi todas las mesas y los muebles diseñados para una persona, barras largas con vista a la calle, en vez de mesas cuadradas o salitas como solemos ver en México. Acá, por ejemplo. Hay series de sillones en Starbucks pero todos con una mesa individual y viendo a la calle. Lo mismo con los restaurantes, largas barras en donde tocas un botón y te atienden, incluso hay restaurantes que tienen divisiones individuales en las barras, de manera que te sientas entre dos pequeñas paredes y no ves ni convives con nadie.

Salí de ahí y fuí a hacer mi check-in, visitar el spa (sí, son de esas cosas que voy a extrañar mucho) y a descansar. A propósito no quería hacer nada para, de plano, no conocer ni los alrededores del hotel para salir el día siguiente y explorar, empezando por ahí, todo Tokio durante 24 horas.

Ese día, escribí un pequeño post en Facebook explicando que y porque estaba en Tokio. Fue increíble leer tanta muestra de afecto y soporte para hacer este proyecto, no lo esperaba así. Gracias infinitas :')