14 Apr 2017

TK24 by javila

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8am, despierto y ¡qué nervios! La noche anterior, saqué un mapa de papel que tenía de Tokio e hice un pequeño plan, donde iniciaría y lo que recorrería. El mapa no tenía calles ni líneas de metro, únicamente marcaba los lugares más importantes y traté de hacer algo desde ahí.

A las 8.40 salí del hotel y caminé un rato para llegar al mercado de pescados de Tokio. Al principio, conforme me acercaba, sentía cierta hostilidad, y al no ver claramente una puerta, me metí por uno de los andenes de carga y descarga. Para la gente que ahí trabajaba le daba igual, era otro turista más en busca de aventuras, para ellos otro día de trabajo. Debo reconocer que, a pesar de ser uno de los mercados de pescados y mariscos más importantes del mundo, no olía para nada mal. No olía a pescado, punto. Estuve poco más de una hora recorriendo los pasillos entre hielo, pescado y comerciantes malhumorados, pero nada mal. En un andén, me topé muy de cerca con un señor de peinado muy particular y entre señas accedió a que le tomara una foto. Después, otra vez vi que llegaban los camiones de los tours y pensé que era buen momento para salir de ahí, seguí caminando, encontré un pequeño templo budista en donde me detuve unos minutos y encontré donde desayunar. Arroz con un pedazo de pollo empanizado encima y una salsa rica, junto un huevo crudo. Se estila poner un huevo crudo sobre algunos platillos calientes y "se cocina" con este calor. No sé si cambie mucho el sabor, pero sí la consistencia del plato, estaba bueno.

De ahí empecé a caminar hacia el norte, pasando por Ginza, una especie de 5a Avenida donde hay un sinnúmero de tiendas de diseñador y gente vestida para la ocasión. De ahí seguí caminando, tomé el metro a Tokyo Station, y caminé hacia el Palacio de Tokyo. Todo iba de maravilla, pasaba medio día y me sentía bastante bien. De ahí me moví a Akihabara, un barrio conocido principalmente por albergar a los héroes de la ciudad. Sí, hay muchas tiendas de electrónica, videojuegos y sobretodo de las tarjetitas coleccionables con que juegan los geeks. Cómo no entendí nada, y el lugar realmente no fue mi hit, me empecé a mover hasta encontrar otro Templo. Es lo padre de todo Japón, hay templos en todas partes y todos son muy distintos, son buena opción para explorar. Supongo que lo mismo han de decir los extranjeros que visitan México, que está lleno de iglesias y que todas son muy distintas unas de otras.

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Decidí comer en las afueras de Akihabara, y volver a tomar el metro. Uno de los muchos beneficios del pase de JR para tren/metro es que puedes abordarlo las veces que quieras. Esto hizo para mi la diferencia este día que todavía lo tenía vigente y decidí moverme hacia el parque Ueno. Aunque en tamaño no tiene nada que ver, me recordó mucho a Central Park en NY. Este parque tiene dos templos (uno budista y otro sintoísta), dos museos y un zoológico (y un Starbucks en el mero centro). En el parque se puede ver de todo, además de muchos turistas. Hay gente leyendo, gente debajo de los últimos cerezos que quedan de la temporada, gente dormida, caminando, jugando. Comencé a seguir uno de los flujos de personas y llegué a la entrada del templo sintoísta. Algo que me llamó mucho la atención es que los japoneses son muy religiosos, yo no lo esperaba así. Mientras estaba en la entrada del templo (cerrado para visitas) vi como entre las hordas de turistas llegaban también locales a hacer sus oraciones. Reverencia, reverencia, aplauso, aplauso, oración, reverencia, reverencia. Me gustó ver que algunas veces, mientras esto sucedía, algunos turistas dejaban de hacer sus selfies para guardar respeto a los que iban a rezar. No todos, no siempre.

Después de un rato en el parque, decidí moverme nuevamente. En el mapa de papel tenía marcado como siguiente destino: Shinjuku.

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Bien, llegar a la estación de Shinjuku es fácil. Salir de ahí no tanto :( Aunque había previsto navegar únicamente con mapa de papel durante todo el día, no contaba con que iba a estar 40 minutos perdido dentro de la estación sin poder salir. En Japón las estaciones de metro suelen tener encima (o debajo) un gran centro comercial, el de Shinjuku es brutal. Escaleras por todos lados, anuncios de "Exit" por aquí y por allá y después de perder casi una hora tratando de salir hacia donde yo quería, me desesperé y se lo dejé al GPS, que al final me sacó a otro lado. En fin, eso estuvo padre por que me mandó hacia el lado opuesto, hacia una universidad donde enseñan diseño y arquitectura (eso entendí por los pósters que vi). Lo interesante aquí fue ver el desfile de moda a la hora de la salida. Realmente algo espectacular.

Después de ubicar que estaba en el lado equivocado, le di la vuelta a la estación (no quise intentar cruzarla por dentro) y fui hacia un pequeño conjunto de callejones estrechos, lleno de bares muy pequeños (capacidades entre 4 y 10 personas) que se llama Golden Gai. Mal. Llegué demasiado temprano y evidentemente no había mucha acción. De ahí fui hacia el área famosa de Shinjuku, una especie de zona de tolerancia llamada Kabukichō. No es propiamente un red light district, más bien es un barrio con cientos de lugares de entretenimiento, donde hay gente entrando y saliendo por puertas a pasillos obscuros y cientos de "promotores", en su mayoría africanos, que tratan de hacerte plática para meterte en alguno de esos bares. Algo parecido a la Zona Rosa en el DF, o a la Costera en Acapulco. Todos te quieren abrazar amigablemente o darte tarjetitas y meterte en alguno de estos bares. Aquí los audífonos y mi cara de turista me sirvieron mucho. Tratan de hablarte en todos los idiomas hasta que les hagas caso, aunque levantar un poco la cámara los pone nerviosos y hacen que se alejen. Además, las cámaras están prohibidas en esos bares y eso los desalienta un poco. Aunque eso cambia la actitud amigable a una más hostil, no se siente la libertad para hacer fotos como en el resto de Tokio o Japón.

En cuanto empieza a anochecer, llegan multitudes de japoneses al lugar. En su mayoría "sarariman", que es la adaptación al japonés de "salary man". Godínez, pues. Llegan todos en busca de diversión (que hay para todos los gustos). Para mi, lo más interesante es lo que pasaba en las calles. Cientos de gente cruzaban la calle desde la estación del metro hasta esta zona, y también se veía de todo. Desde hombres trajeados, chicas con misteriosas minifaldas llegando en elegantes taxis, cientos de turistas buscando el edificio con el Godzilla viendo hacia los cientos de anuncios de luz neón.

Para hacer todo más irreal, se pasean también por aquí los Go-Karts de gente disfrazada. Es un gran espectáculo quedarse sentado en la banqueta a ver gente caminar. Es la locura. Aquí pasé un buen rato, para después moverme a otro crucero increíble, el de Shibuya.

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El crucero de Shibuya es, estadísticamente, el cruce peatonal más transitado del mundo. Hay quienes hablan de que en un solo lapso de semáforo cruzan alrededor de 1,500 personas. No se si este número sea real, pero sí es toda una multitud. Hay 5 calles que convergen ahí, además de la gente que salen de la estación de tren, famosa por el perro que esperaba a su dueño ahí todos los días; Hachiko.

Cada que los semáforos, perfectamente sincronizados, empieza el espectáculo. Gente cruzando en todas direcciones, incluyendo diagonales. Además de cientos de locales y turistas tomándose una foto en el centro al cruzar. No se como sucede, pero no se ve que la gente choque mucho en el cruce. En la parte superior de una de las esquinas, a manera de palco, un Starbucks eternamente lleno desde donde se puede ver todo desde otra perspectiva.

Aproveché el rato que estuve ahí para hacer algunas fotos, tratando de salir de la clásica panorámica, para intentar algo muy a nivel de piso y a velocidades bajas. Hubo una foto que especialmente me gustó, una chica de vestido rojo, seguida por más personas en tonos obscuros, perfectamente iluminada por los autos que esperaban su turno para cruzar. Al momento de verla, pensé en Dorothy camino a Oz e hice la foto.

Después de estar ahí un rato, vi algo que no esperaba: un tipo que se disfraza de Stormtrooper sobre Av. Madero en el DF. Sí, era el mismo, platicamos un poco y me dijo que se dedicaba a viajar por todo el mundo y que vive de lo que la gente le da de propina por tomarse fotos con él. Y uno trabajando para poder salir con los gastos. Meh.

Después de mi corta visita a Shibuya, decidí volver a Shinjuku, quería volver a hacer algunas cosas con los letreros en los callejones ya más avanzada la noche. La verdad es que no cambió mucho, a pesar de ser más tarde. Siempre hay gente ahí entrando o saliendo a los bares. Cambiando de uno a otro, y conforme avanza la noche, van saliendo los japoneses con una sonrisa de innegable estado etílico. De ahí, todos se dirigen a alguno de los restaurantes de la zona, que por lo general sirven Ramen, en donde hacen una escala para volver hacia la estación de metro. Yo hice lo propio, escala en un restaurante y de vuelta al metro.